Exposiciones Personales

FUSTER 60, de nuevo sus caprichos. Marta Rojas 4 de agosto del 2006, Galería La Acacia.

Fuster es un cronista de la alegría de vivir. Trazos y colores como lenguaje con el cual expresa su desbordante imaginación. En una ocasión escribí sobre “los caprichos de Fuster” para referirme a las pinturas y las grandes y pequeñas esculturas de su mundo de cerámica. Pintura y cerámica se disputan la vital obra de José Rodríguez Fuster. De aquellos primeros guajiros, ninguno igual, pasó a las mujeres de ojos picasianos y sin abandonar lo uno ni lo otro ha creado un universo. Cuando transcurra un tiempo bastaría reunir una colección de sus obras, recogidas en catálogos para leer un libro de crónicas de su tiempo.

Ahora, aquí en La Acacia, se nos ofrecen varios capítulos. Comenzamos con el dominó, juego tan popular en Cuba. La sugerencia de las piezas a mí me parece la columna dorsal de un cubano. Es una suerte que podamos apreciar esta selección de su imponente trabajo artístico. Pienso que para Tony Piñera y Alex Fuster sería muy difícil la síntesis más aún cuando ella se muestra en ocasión de los 60 años vividos por Fuster, aunque para él parece seguir siendo un comienzo.

La exposición Fuster 60 que nos convocó puede definirse como el dominó de su producción artística en la pintura. Todo óleo para que perdure más allá de nuestras vidas y todo color intenso como la propia personalidad del artista. La ciudad, La última cena –parodia siempre renovada-, el camello citadino; gallo o mujer entre las obras tomadas para el catálogo se imbrican históricamente. Y La vida en Rosa, Crónicas de La Habana, una versión—no la primera-, de La Habana de noche, también. En ésta crónica del pintor que embellece las paredes de La Acacia hay un hilo conductor; se trata de un comienzo real caprichosamente expuesto. Solo pasear la mirada y lo descubrimos, ni más ni menos que el óleo Cinco palmas. En Cinco palmas comenzó la etapa victoriosa de la revolución cubana. El cuadro es conceptual y alegre y todo él sugiere nacimiento y reproducción en el caimán verde que es nuestra isla, ese caimán que llamó Chago la Llave del golfo, el cuadro más corajudo en el primer Salón de Mayo. Cinco palmas fue el sitio serrano donde Fidel, reunido con 12 expedicionarios del Granma dispersos por la persecución de un enorme ejército, y con solo siete fusiles aseguró: “Ahora sí ganamos la guerra”.

Ese es un cuatro de una simbología especial para este año, en ocasión del 50 aniversario de aquella epopeya, y sin que Fuster se lo hubiera propuesto, impensado totalmente cuando lo ejecutó, resulta que hoy, en el momento que estamos viviendo, se convierte en un icono.

Fruto de aquella epopeya que hizo vivir al artista sus años más felices de adolescencia cuando alfabetizaba, y luego como alumno de la Escuela de Instructores de Arte, Fuster ha conseguido fundir lo popular y lo heroico: el dominó – que identifica la muestra- y la historia, ambos en trazos alegres y de futuro.

No digo más, los invito a ver y descubrir muchas cosas sugerentes en esta muestra de nuestro Fuster. Bienvenidos a esta fiesta del espíritu.

Marta Rojas 4 de agosto del 2006, Galería La Acacia.

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